4. adj. Dicho de una persona o de una cosa: Que es ajena a la naturaleza o condición de otra de la cual forma parte.
5. adj. Que no tiene parte en algo.
Eso es ser un extraño. ¿Acaso formé parte de algo alguna vez? ¿Acaso cuenta borrar todo nuestro alrededor y quedarnos despeinados en una habitación oscura, a revelarnos? Hicimos trampas. No teníamos nada, nunca. Aunque dicen que siempre se es demasiado joven para decir nunca.
No puedo evitarlo.
Entiendo ahora la desesperación después de haber apartado las manos de los ojos demasiado temprano y estropear la sorpresa. Abrí la puerta y todas las fotografías se velaron, y yo… yo llevaba demasiado tiempo desvelada.
Me asusté. Habíamos roto las bombillas, vivíamos a base de velas y arranques tontos. No recuerdo el tamaño de la habitación, pero tú tenías la ocupación de cada uno de mis poros, los conté mientras corría calle abajo, a veces pienso que hubiese sido mejor que doliera mientras nos corríamos.
Todavía no me explico cómo no me dejé nada allí. Pero se supone que si no hay rastro del pasado, puedes llegar a creer que no estuvo; o pierdes la cabeza.
Espero que mientras alguien se escandaliza por mi rímel corrido o me aplauden por llorar como una buena lectora de Cortázar, tú encuentres algo mío por ahí. Y sepas que estuve, que no te estás volviendo loco como yo ahora.
Cualquiera diría que esto no es un autobús, que esto soy yo, huyendo de algo esperpéntico que he creado en un camino que no me deja ver y me rasga la ropa y me araña las piernas.
Pero soy una extraña y no voy a llover sobre nosotros. No me van a parar de sangrar las heridas por las ramas y nadie va a quitar el columpio de mis pulmones para que no se oxide.
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